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lunes, 25 de agosto de 2008

Cuando las ideas se atoran para felicitar


Por Felipe Bagur


Realmente quise trabajar algo acerca del aniversario de la Revista Luna Park pero no pude hacerlo. Primero, deseaba hablar de la relación de la Revista y de la actual cultura cibernética, pero no lo logré escribirlo. Después, decidí hablar de la manera de interactuar entre el escritor y los lectores porque, tanto en el blog como en la Revista, las opiniones de los últimos son tomadas en cuenta, pero de la misma forma lo que deseaba decir se quedaba a la mitad o me parecía ridículo.
Así que me quedaba una sola cosa: hablar acerca de mi experiencia temerosa y llena de aventura y experimentación junto a “Luna Park”. He colaborado en la Revista como en el Blog. En el blog se me ha permitido hablar de lo que se me antoje: desde cine, pasando por cuentos cursis de amor, y dejar en claro mi odio rotundo hacia la literatura “Light”.
Y en la Revista realice un reportaje de acerca de los “comics”, mi nueva lectura y redescubrimiento de una pasión infantil, y una reseña acerca de un fabuloso libro.
Pero lo más importante de mi relación con este espacio artístico es el haber sido publicado, por fin, en un medio de comunicación, y el exponerme a nuevos lectores, rompiendo el círculo de familiares y amigos, que por cortesía, omiten las críticas.
Gracias a estos dos lugares, que por estar en el ciberespacio dejan de estar en un lugar físico y se convierten en lugares virtuales, que no existen, pero que a pesar de esto llegan a muchas personas y permiten que otros nos lean y nos reten a buscar nuevas maneras de sorprenderlos y escandalizarlos con nuestros escritos.
Y por último felicidades a las infatigables editoras por armarse de valor para poner a nuestro alcance todos los escritos y las opiniones de muchas personas que, sin este medio, no hubieran podido hacerlo. Esperemos que en algún tiempo este espacio deje de ser virtual y se transforme en un pez con escamas de papel, nadado entre las manos de los lectores.

viernes, 25 de abril de 2008

Abajo del sofá


Por Carmen Lucía Alvarado


La literatura se metió conmigo antes de poder entender qué eran las letras, la literatura se metió conmigo cuando me di cuenta de que no todos los mundos en que habito son reales. (Una tarde cualquiera salgo a la puerta de mi casa, dueña de mis tres años, a despedir a mi papá que va caminando hacia el trabajo, esta vez no cruzó la esquina, sino se fue haciendo pequeñito hasta esconderse entre los adoquines. La pelota roja con la que jugaba se fue abajo del sofá de la sala y descubrí gradas y otra casa y mas gente…)
No podía leer pero los otros mundos se me revelaron de una manera determinante. Las fotos de un diccionario Larousse, la enciclopedia Salvat, con pinturas del Bosco y fotos de aborígenes del Amazonas, el mundo se presenta tal cual es pero la imaginación no solo repite escenas, sino recrea, re-dibuja, vuelve a nombrar, somos el dios de nuestro mundo.
Luego llegarían las letras y la capacidad de ver rostros no vistos antes, de oír voces desconocidas, de sentir de una cantidad de formas lo que muchos pueden sentir; tantas formas de existir, con las letras ya no fue solo ver páginas, esa era la entrada precisa para vivir, esa forma que amortigua la realidad de una forma asombrosa, posándose adecuadamente, la literatura me enseño a divagar en los objetos y encontrarlos como puertas, me enseñó a no estar acá, a utilizar este mundo como mera referencia física, una muestra de lo que se puede llevar uno a la expedición del inconciente que repentinamente toma formas, hablan, se mueven, se piensan…tienen todo, ¿qué es eso sino existir? Los libros son la evidencia del paralelismo de nuestra existencia con otras existencias..La voz del Principito diciendo “por favor dibújame un cordero” seguramente será una de las cosas que recordaré con claridad en el momento antes de morir, Phileas Fogg y Paspartú encima de un elefante en la India, el Andasolo entre la selva del Petén, la despedida de la Maga y de Oliveira, Lázaro sintiéndose como un vómito de la existencia, la claridad de las palabras de Pessoa, el enredo maravilloso de Mallarmé, el petirrojo del jardín de Dickinson mientras espera la muerte, la angustia de Susan entre las olas de Woolf, Tom Joad cruzando los campos de algodón; estos no son recuerdos míos, son las puertas, son los otros en que me convierto, son otros ojos viendo el mundo, la literatura es esa forma increíble en que uno se atraviesa a sí mismo para dejar tras el paso de las páginas ni el más mínimo recuerdo de quiénes somos. Terminamos siendo una voz que nos dicta otras formas de respirar, otras formas de caminar.

lunes, 21 de abril de 2008

Los horrores de un amigo poeta


Por Carlos Meza

“Soy poeta. Eso es lo que me hace interesante.”
Maïakovski

Su rostro apareció de golpe.
Él es un poeta perdido. Perdido en cualquier ciudad, en cualquier parte del mundo. Me saludó como si yo fuera un desconocido y noté que aún divagaba su pensamiento. Sus ojos estaban desmesuradamente abiertos, terribles. Emprendimos camino a ningún lado. Con su voz de flauta dijo que lleva días tratando de escribir una página decente y no ha podido. Yo no pude esconder mi expresión de sorpresa ante tal inicio de conversación. Descansa, le dije. No puedo, respondió, bajando la mirada. Pasamos otro tiempo sin hablar. Sentí que la tarde se consumía con tristeza hacia un vasto letargo. En este país todos pretendemos ser escritores, o poetas, dije para romper el hielo. O creemos que ya somos poetas, dijo él, rescatando fragmentos en el aire. Ya nadie escribe como Virginia, para espantar a la locura y la muerte, o sentir la gloria de Baudelaire de no ser comprendidos, agregó con una sonrisa. O perderse en la locura como Hölderlin, o la muerte como Novalis, le regresé la sonrisa con una frase tonta. Hace poco que no hablaba con un poeta sobre la literatura, te pone los pelos de punta. Parecen venidos del espacio exterior o fabricados para la melancolía y lucidez más extraña en el planeta. Terminan trasformándose en un personaje para ellos mismos. Lo peligroso es cuando te sientes espectador de esa teatralidad y no sabes escapar. La literatura puede ser así para el escritor, un horror. Ellos caminan con su verdugo literario que les da sentido a su propia existencia.
Luego de un instante dijo que después de Flaubert la literatura es una prisión. Una bandada de pájaros iba a coro volando por los árboles. ¿Cómo así?, pregunté aunque sí sabía a qué se refería. Sí, tratando de resolver mi duda, no recuerdo bien quién dijo esto, pero el escritor, el prisionero, hace su oficio en su propia celda. Un callejón sin salida, mencioné tímidamente. El sol poco a poco extinguía a la tarde. Ahora, dime quién te parece más interesante, ¿el poeta o el filósofo?, preguntó. Al filósofo le interesa interpretar las ideas, pero el poeta le da vida a esas ideas, recrea al mundo, dije con aseveración. Tienes razón, me dijo, el poeta transforma al mundo. Definitivamente que el poeta, dijimos los dos al unísono. Responde esto, ¿quién fue primero, el poeta o el filósofo? Observé que solo rió levemente.
El sol desapareció.
El cielo se transformó en una inmensa cueva. ¿Sabes qué?, dijo él, cuando en verdad creo sentirme poeta, sé que soy la persona menos interesante. Ya lo creo, dije sin importancia alguna.

miércoles, 16 de abril de 2008

Entre puertas y espejos


Por Diana Vásquez

El camino hacia la literatura es extraño, difuso, confuso y alienado. Es una secuencia de pasillos y habitaciones olvidadas. Y nos movemos con pasos lentos, a sabiendas que es algo prohibido, exigente y, al fin, necesario. Sumergirse en un libro es cruzar con Alicia al otro lado, ese lado perturbado para el mundo, y el único lógico para un lector necesitado de otra realidad -ya sea concebida con mentiras que formulan verdades (fantasía) o viceversa como casi todo-.

Con un libro aprendí que un caballero puede enamorarse de una prostituta; con otro comprendí que el amor esquemático, que nos imponen desde pequeños, se rompe con simplezas o agonías, y que encima existen mil formas de amar. Uno me contó historias de guerras absurdas, de las que se conoce la versión inexacta de “los que ganaron”. Muchos me mostraron vidas de niños perdidos, ajenos a su mundo, como yo. Otros me sorprendieron con que la idea de Dios es tan falsa como la idea de hombre. Otros me botaron la fe; otros la recogieron y la volvieron un rompecabezas más creíble. Muchos me desenmascararon ideas exóticas de esoterismos e ideologías de locos, asesinos, suicidas o simples trastornados que son mucho más seductoras. Otros me recuerdan quién soy o quién quiero ser, al presentarme una cantidad de espejos impresionante, donde en cada uno hay un rasgo humano que comparto o que me imagino. Otros me describieron la muerte, antes que nos presentaran (muchos de ellos tenían razón).

Últimamente encontré un personaje que me revuelve la cabeza. Su nombre es Sara y afirma que los libros son como puertas. Hay mil puertas y cada puerta tiene mil letras, pues los libros vienen a ser universos que se multiplican con cada picaporte que se abre. Y al mismo tiempo me aseguraba que los libros, que cada lector posee, forman una “biblioteca de espejos”.

Para no seguir parafraseando, quiero añadir este fragmento que me parece que yo no lo hubiera escrito mejor.

“Se llega a un punto donde solo existen dos clases de personas: las que leen y las que no, y no es que haga una separación, pero con el tiempo te alejas de las segundas. No es discriminación, solo que estas segundas-personas no tienen nada que decirte, porque has aprendido a leerlas… no hace falta ortografía ni gramática, no se encuentran sorpresas. Se han repetido a sí mismas las ciento noventa y nueve veces que se representan; las trescientas treinta y tres veces que se nombran, inmutables. Detrás de ellas no existe un eco, ni una huella, ni un vestigio… ¿de quién estoy hablando?”

Sara Palau en
Un libro imaginario
(2009-2010)

lunes, 14 de abril de 2008

Confesiones desde el exceso


Por Vania Vargas

Es una relación peligrosa, por constante, compulsiva, reincidente. Llega un punto en que descarna. Transforma. Si te atrapa, dejás de ser quien sos y empezás a buscarte, a reconocerte.
La mirada se aguza. Aprendés a poner atención y a descubrir -con solo levantar los brazos a contraluz- los hilos que manejan a la gente, los que te manejan. Aprendés a señalarlos, a poner resistencia.
Con el tiempo te das cuenta de que en la cabeza está el narrador omnisciente de tu historia, el que concatena los instantes que van hilando tu vida, el que te convierte en un personaje de ese relato, a veces, intenso, aletargado, triste, desolador, cursi, melodramático, existencial, poético, vulgar o cotidiano que protagonizás todos los días.
Allí también está el tiempo, palpable, flexible, totalmente tuyo. Pronto aprendés a dejar la mirada fija en un punto o a cerrar los ojos para revisitarlo, para sentirlo, para predecirlo.
Las posibilidades de ser y de vivir se multiplican. Así, uno, pequeño, irrelevante, se convierte en muchos, pequeños, irrelevantes que viven otras vidas, o las mismas, pero de diferente manera.
Pronto aprendés a ver tu reflejo en el papel y te das cuenta que sos letras dispersas, palabras, espacios vacíos, silencios. Que tu propio nombre y apellido son once letras, diez, quince, que te sintetizan.
Es allí cuando la vida empieza a convertirse en un constante diálogo interno. Empezás a buscar palabras para los objetos, los impulsos, las sensaciones que recibís. La realidad empieza a quemarte la cabeza. Tenés que digerirla, masticarla, expulsarla, deshacerte de ella, devolverla burlada, destruida o reinventada.
Entonces viene el aislamiento, los dolores de espalda, los ojos irritados, y a veces, el mal humor o la sensación de estreñimiento mental, previos a la gran liberación. Se puede volver bastante místico el asunto, o lúdico, siempre tiene que ver el estado de ánimo.
Yo he cargado con eso buena parte de la vida. Es casi una adicción. Dicen que es hereditaria. Mi madre la practicaba cuando yo era un embrión, no digamos mi padre, o mi tío. No hay que tenerle miedo. Mi abuelo no puede vivir sin ella y va a cumplir 92.
Así es el asunto. Hoy soy lo que leo. Escribo lo que vivo, digo lo que interpreto, narro lo que deseo, invento. Así es la Literatura.

jueves, 10 de abril de 2008

El lado oscuro de la literatura


Por Felipe Bagur

Nadie que guste de la experiencia de la literatura jamás olvidaría la primera vez que tuvo contacto con ella, aquel momento en donde las letras fueron un anzuelo para engancharse y no soltarse nunca más. Nadie podrá olvidar a sus ejemplos, esos modelos con quienes aprendió a leer.
Todos los que se deleitan con la lectura han quedado ahí clavados gustosamente, disfrutando de la variedad de mundos, emociones, pensamientos, acciones, etcétera que los escritores crean en sus obras.
Ninguno de nosotros olvidará la carnada con la que empezamos a comer y que ahora devoramos sin parar, tratando de no encontrar el antídoto, como seres adictos a esas manchas de diversos colores en las hojas de los libros. Realmente no se puede, es casi imposible lograr el olvido del cuento, el relato, la leyenda, la novela, el cómic y otros más que nos inició a todo esto. No podemos borrar aquellos maestros (pocos y contados con los dedos mutilados), padre, madre, abuelo, tío o familiar o amigo que nos mostró del esplendor de la literatura.
Pero también hay un lado oscuro, tétrico en toda esta cursilería y que es difícil de aniquilar de la memoria: “el encuentro con la literatura basura”. La persona que se enfrenta a ese tipo de obras seudoliterarias puede presentar efectos secundarios muy graves, daños serios e irreversibles.
He visto casos de personas, que después de comer un bocado de ese tipo de carnada, queda extasiada y presenta grados graves de gula sin control, dedicándose a la compra sin fin de los grandes exponentes de estas series: Carlos Cuauhtémoc Sánchez, Paulo Coelho, Og Mandino o Stephen Covey.
En otros casos, los contaminados se dedican a ser zombis, recomendado este tipo de literatura para que los demás empiecen a vaciar su cerebro y continúe esparciendo la infección por todos los lugares. He visto situaciones de enfermos que al comer esto obligan a sus estudiantes a compartir y a leer estas obras en los cursos de literatura, logrando únicamente la propagación más rápida.
Un grupo selecto, después de leer empiezan a planificar sádicamente su suicido literario queriendo ser igual que sus maestros. Escriben malos cuentos o intentos de novelas motivacionales. Existen quienes principian a supurar de los poros poemas con versos con rimas rebuscadas que dejan de tener algún sentido estético y empiezan a sonar como bocinas de autobús.
Los últimos, unos pocos, los sobrevivientes, intentan seguir adelante, viviendo con las tremendas cicatrices dejadas al haber tenido contacto con estos seres seudoliterarios. Yo soy testigo de tales estragos, estuve delante de “La fuerza de Sheccid” y “Verónica decide morir”, pero soporté su tortura de aquellas letras planificas y sobreviví gracias a las lecturas que hice de Dostoievski, Bukowski, Sábato, Cortázar y otros grandes. Todavía tengo algunos rezagos de aquel enfrentamiento, a veces despierto por las noches como si tuviera pesadillas y veo aquellas letras negras de gran dimensión por todos lados hablándome de la fe y la moral, pero inmediatamente tomo a Chejov entre mis brazos y espanto a esos demonios creadores de bestsellers, y logro conciliar el sueño tranquilamente.

lunes, 7 de abril de 2008

Sopa de palabras


Por Gabriel Rodríguez

En algún lugar del papel salpicado de tinta, de cuyo color y palabras no quiero acordarme -como alguien que antes no quiso hacerlo con cierto lugar-, dejé tirado mi ombligo literario. El cordón umbilical que no desaparece del todo, entre aquellas lecturas que nos sacuden, recomponen y se agregan a la sopa de palabras que llevamos dentro.

Y estoy en un cuarto (no en el “Cuartito”), haciendo más largo el río de palabras, el rastro de tinta, pensando que el cuarto mes del año es un doble aniversario. Tanto para esta variante del latín en la que escribo, como para El Manco de Lepanto. Más conocido éste por sus rastros de tinta en el papel que por los de su sangre en el campo de batalla. Por tal camino de tinta hizo deambular al Caballero de la Triste Figura...

Y deambulo por estas líneas acompañado de un poco de ese brebaje literario llamado café. Es que hay que inyectarle cafeína –a veces lo hago, lo cual es un hecho totalmente aleatorio-, no solo tinta, a la hoja en blanco, le quita algo de su estimulante pero muchas veces abrumadora palidez. Tanto, que a veces es cadavérica.

Hay algo quijotesco en todo esto, valga la redundancia de lo cervantino de este mes. Salgo a las planicies de páginas impresas e incluso manuscritas. Y por qué no, al espacio exterior e interior de la página en blanco. Sí, salgo para buscar palabras; no importa que sean de voces, de sonidos o de espacios y silencios. Sólo palabras. Si están vivas, pues qué bien, las interiorizo, las devoro; si las escribió mi propia mano, las recorro y las retrabajo, o las paso por la planta de reciclaje. No obstante, si están muertas no importa. Consulto obituarios, voy a exhumarlas al cementerio, a la fosa común, al vertedero; donde quiera que pueda olerlas. La ventaja es que se descomponen mucho más lentamente que un cuerpo. Podría decir que tienen un período de vencimiento más prolongado.

Me veo obligado a la necrofagia. Alimenta esta pluma cuando deja su rastro de tinta, hacia algún lugar del que no está del todo conciente. Y si, como sucede a veces, estas palabras muertas no crean universos, si no me muestran universos… desgarro y desmenuzo el papel, esa planicie ondulante; o bien, lo hago pira funeraria. Y con confianza, estas líneas están preparadas para que ustedes las sacrifiquen en la intersección de un semáforo, o las dejen vagar por los mundos desconocidos llevan afuera y adentro… y les condimenten y calienten el caldito. Que tengan buen provecho.

viernes, 4 de abril de 2008

Palabras solo palabras


Por José Gerardo Muñoz Barrios

Hace algún tiempo tuve una típica conversación que comienza de forma absurda y termina en temas como la posibilidad de que las primeras horas de la madrugada puedan ayudar a conseguir la trascendencia del espíritu, y como una cosa lleva a la otra, llegamos al punto en que el lenguaje tiene mucho que ver respecto al crecimiento o encogimiento espiritual del individuo, aspecto que se vio reforzado por la percepción de que nuestras palabras poco a poco fueron perdiendo su lógica a tal punto que ya no las escuchábamos sino que las leíamos en una hermosa letra caligráfica sobre una hoja hecha por las vibraciones del sonido: "Las palabras castran y mutilan ideas, el lenguaje apenas si alcanza para describir lo sentimientos, las emociones, la verdad. ¿En qué momento los seres humanos decidimos ser tan sofisticados y soberbios olvidando el universal gruñido, por sutilezas como la diferencia entre sólo y solo?"... (último jalón al ducado).. "si el hombre sigue comunicándose artificialmente se convertirá en el ser más insensible, pedante y estúpido sobre la faz de la tierra". Y las palabras siguieron fluyendo como la inhalación de un cigarrillo sin canuto, directo hacia el paraje en que la mente no tenía retorno, hasta el punto en que daba miedo la carraspera en la garganta y ya nada importaba porque la sangre temblaba frente al peso de las obligaciones que recordaban que se vive y que quien no se mueve no come, no fuma, no chupa y sobre todo no siente. Otra bocanada de ideas, los efectos de la madrugada siguieron mitigando la insatisfacción: "Por qué no reducir nuestro lenguaje, tal como lo hizo en algún momento de la historia un pueblo, no recuerdo cuál (tal vez era el pueblo original), a un simple, llano y bello "inje-inje"; que hermoso sería volver a ese estado de semi-dioses, donde el hombre conocía tan bien su propio espíritu y el del prójimo que sólo necesitaba modular su inje-inje para decir cosas hermosas como Amor-Dios, padre-madre, hombre-mujer (uniendo así palabras que jamás debieron de haber sido separadas). Estoy seguro que en esa época no podían existir las mentiras ni las hipocresías, ni los odios ni resentimientos, ni las conferencias jurídicas ni literarias, en ese tiempo no importaba la ausencia de palabras como átomo, gluón, quark, blóson, nalga (bueno, creo que esa palabra si era extrañada especialmente por los hombres), porque el lenguaje se manejaba a nivel del alma, y el ser humano era el medio por el cuál el bing bang emitía su melodía más hermosa: la vida".

Después de una tremenda goma moral, del recuento de daños en el bolsillo, raspones en los pómulos, codos y rodillas, provocados por el exceso de ideas nocturnas y de tan peculiar conversación, he comprendido que los seres humanos nos hemos desviado tanto del verdadero poder de la palabra que diariamente tratamos de diluir su fuerza con más palabras y recovecos (lingüísticos, gramaticales, etc.), olvidando que hacer más complicado el lenguaje no significa convertirlo en algo más bello o definitivo, prueba de ello es que cuando se escribió el Ramayana no existían tantas palabras como ahora, los haikus japoneses son formas de expresión muy cortas con un significado infinito; o incluso no es necesario hacer uso de muchas palabras para resolver asuntos trascendentales como cuando una mujer con el más tierno y dulce beso en la frente dice "te quiero sólo como mi amigo …" o la simple mirada angustiada de cuando el pan con pollo cayó como bomba en medio de una reunión solemne.

Las palabras complicadas no mejoran la realidad de sus locutores, sino al revés, lo alejan más y más con cada sílaba del resto de los seres humanos, porque el exceso de palabras no es sinónimo de sensibilidad humana. Quien complica el lenguaje es una persona que se considera minoría superior, postura absurda, porque quien no se hace comprender por los demás es menos que animal ya que ha perdido la capacidad de comunicarse y relacionarse con el prójimo.

La forma estética de las palabras es importante no lo niego ni me contradigo con esto, de lo contrario negaría la belleza de los poemas, de las letras de las canciones, etc., sin embargo, considero que lo que debe predominar es el fondo de lo que se quiere decir, la palabra debe volver a su estado original, es decir, ser un enlace entre lo que queremos, pensamos y hacemos, sin trampas ni atajos en su forma más simple y universal hasta llegar nuevamente al estado divino del "inje-inje".
"En el principio era el verbo,
y el Verbo era con Dios,
y el Verbo era Dios"
Juan 1, 1

Sobre la hipocresía en la forma de hablar: http://www.eluniversal.com.mx/graficos/confabulario/junio-15-07.htm

viernes, 14 de marzo de 2008

Cherchez La Femme!


Por Lucía Ochoa Figueroa


“Hay noches y días en los que descubro el terrible manto que me cubre, es un manto lúgubre, tejido a mano durante siglos, un manto que me envuelve con eventos desafortunados, maquinaciones y pensamientos retorcidos, que me hacen dudar de mi propia existencia y de todo lo que veo más allá de la ventana y a esa condición habrá que sumarle que soy mujer”

I
Mientras la noche se apodera de la vida de sus sujetos: con canciones de cuna, noticieros nocturnos, amores lentos y sueños anticipados. En una habitación alumbrada por una vela temblorosa, se encuentra una mujer sentada en un silla, dejándose acariciar por el ya conocido fantasma de la melancolía, toma una libreta y lee cosas escritas por ella misma al dios Eros, se pregunta: ¿hacía dónde va mi vida? Observa por un momento un cuadro pintado por ella en la pared, trata de analizarlo ¿qué habré querido decir con esos trazos? Miles de posibles respuestas, ninguna la convence. Otra lágrima amenaza con escapar de su inventario, tiene veintiocho años y un divorcio encima: el dios Eros la traicionó y de nada sirvió que supiera hablar francés: “Je t’aime mon amour”. A la vida se le va desfigurando el rostro y a ella el aliento, allí en su habitación, con dos balas descubriendo guarida en su cuerpo.

II
El sol se levanta de nuevo, y con él una niña de nueve años se prepara para vestirse, entra su madre y le dice en voz baja que se vista de negro. Van al funeral de su padre, la niña se enfrenta por primera vez con la sensación de que la vida duele, y regresa a casa siendo totalmente distinta de cuando salió. Pasan los años y a ella la vida le parece sin sentido e intenta suicidarse un día cualquiera, sin éxito; empieza a ser tratada en una institución psiquiátrica. Es una mujer brillante, viaja a Inglaterra a internarse en los celajes cobrizos y el gris poético, el amor la asalta en esas tierras y se casa con un poeta al que admira con fuerza; la vida le sigue sucediendo y esta vez le sucede un aborto, vuelve a quedar embarazada y antes del segundo cumpleaños de su hijo, se separa de su esposo, quien la ha engañado con otra mujer. Un día mientras se levanta de nuevo con el sol, se pregunta si algún día se despojó del luto, se dirige a la cocina, abre la llave del horno de la estufa, introduce la cabeza y se deja asfixiar con el gas.

III
En la sala de recuperación de un hospital, se encuentra una mujer de rostro cansado, sentada viendo hacia la nada. Durante su vida ha sufrido de algunos episodios de neurosis que la han dejado en cama por algunos días, además de un sentimiento de soledad que la ha asechado. Pero ahora está en el hospital porque tenía cáncer de mama y le extirparon un seno. Ella que es una mujer intelectual, valiente, que ha dedicado su vida a la búsqueda introspectiva, que se relaciona con los intelectuales más influyentes de su generación y comprende con total lucidez que la feminidad responde a factores mucho más sublimes que un cuerpo perfecto; de pronto ve como todo se le presenta pintado de absurdo, parece que hasta la soledad la ha abandonado; y entonces espera recuperarse pronto, para dirigirse al mar, al mar.

Los tres fragmentos anteriores corresponden a biografías un poco fantásticas y minimalistas en memoria de tres grandes de la literatura: Delmira Agustini, Sylvia Plath, y Alfonsina Storni, de quienes valdrá la pena escudriñar no sólo sus obras, sino también sus vidas, porque indiscutiblemente el genio que poseían, mezclado con algunas dificultades que a veces rayan en lo inverosímil, las llevó a puntos de auge extremo, de capacidad creativa admirable, pero también de terribles desencantos en un mundo que no fue creado para sostener almas tan elevadas y que sin embargo sostuvo por un momento sus pasos.
Cherchez la femme! Escribió Alejandro Dumas y con qué resonancia permanece en pie la legendaria frase, porque detrás de los intentos más sublimes, divinos, infernales y descabellados siempre hay una historia de mujer.

lunes, 28 de enero de 2008

6 películas: así empezó el año en las salas de cine


Por Felipe Bagur

Se terminó el año, empezó otro, y la situación de las salas de cine no cambia: colocan únicamente lo comercial, sin darle oportunidad a otras muestras de cine independientes (aunque a veces no necesariamente lo independiente es bueno) o del que se puede disfrutar porque nos deja siempre una espina para pensar en la realidad.
Para este mes me arriesgué a ver algunas películas que pensé nunca ver, pero tenía que hacerlo antes de escribir algo acerca de ellas. Me refiero, especialmente, a las infantiles. En esta ocasión miré dos: “El Último Mimzy” y “Albin y las Ardillas”.
Vamos a empezar con la detestable, la que abandoné porque no puede soportar llegar a ver el predecible final: “Albin y las Ardillas” cuenta el inicio de la relación de un músico sin futuro con Albin y sus dos hermanos. Qué puedo decir, los diálogos y la historia se pueden adivinar con facilidad. Los efectos, un poco interesantes pero no sorprendentes. No la recomiendo, a menos que tengan niños pequeños a quienes pueda interesar ver cómo se mueven de un lado a otro estas pequeñas criaturas, o a quienes ustedes deseen ver dormir rápido. Le pondría 4 de 10.
La siguiente, “El Ultimo Mimzy”, es la historia de dos hermanos que encuentran unos objetos extraños que aumentan algunas características intelectuales y espirituales a los pequeños. A partir de ese momento tienen que aventurarse hasta encontrar la solución a los problemas en que se involucran. Esta es una película para preadolescentes, tiene un trama interesante, y aunque el final es igual que todas las infantiles, tiene algo más. Le podría 6.
Ahora pasamos a las otras películas. Aquí voy a incluir dos actuales y dos que pueden ser vistas en la televisión por cable: “Soy Leyenda”, “Alien vrs. Predator 2”, “Secuestro Express” y “Match Point”.
“Soy Leyenda” es una típica historia que les fascina a los norteamericanos, porque proyecta sus ideas de superioridad y de “soy el héroe del mundo”. El personaje principal queda solo en Nueva York, sin su familia, sin nadie, sobrevive gracias a sus destrezas militares, y por otras razones que se van desarrollando en el trayecto de la cinta. Realmente, esta película casi no tiene nada de salvable, incluso se podría tildar de imitación de “El Cartero”, protagonizada por Kevin Kostner. Le asigno 6.
En “Alien Vrs. Predator 2” se enfrentan estos dos alienígenas, y dejan en medio a un pueblo entero que parece que será exterminado por cualquiera de los dos o por los militares. Aunque pareciera presentar en sus inicios los típicos personajes de las películas de terror, logra desviarse un poco de esta situación y alcanzar un mejor final que la primera serie de esta lucha entre estos seres. Le pongo un 6.
Dejando a un lado todas las películas de entretenimiento y de tipo comercial, escribiré de dos cintas que actualmente se transmitieron por los canales de cable: “Secuestro Express” y “Match Point”.
La primera, un película venezolana de 2005, narra las peripecias desagradables y violentas que atraviesa una pareja secuestrada mientras esperan que paguen el rescate solicitado, es una excelente representación de este tipo de situaciones que no sólo suceden en Venezuela sino que aquí en Guatemala también. Le podré un 8.
Woody Allen dirige “Match Point” (2005), una excelente cinta, con grandes actuaciones, diálogos sorprendentes y trama muy buena, con un final sorpresivo e inteligente como siempre. En esta nos presentan a un joven carismático que llega al status social que siempre soñó, pero esto se ve en riesgo cuando se involucra con la prometida de su cuñado. Le doy un 8.
Estas son las películas que encontré en este mes. Aunque he dejado algunas para ver en otra ocasión, como “El Amor en Tiempos del Cólera”, porque detesto desperdiciar mi tiempo en libros mal llevados al cine.

martes, 8 de enero de 2008

La patafísica del fútbol español


Por Diego Santizo


El otro día, sin trabajo en el periódico, miraba muy contento las providenciales atajas de Iker Casillas en la tele. Explico: mi relación con el fútbol es estrictamente intelectual. O dicho de otra manera: me he dejado tentar por el vicio de algunos escritores. O para usar figuras: como Cabrera Infante me hizo añorar un habano, o Umbral convertirme en torero, cosas así. O para ser prácticos: no había trabajo y por ello bajé al primer piso, donde hay un poderoso televisor pantalla plana y sillas bien cómodas.

Y es que hace poco incluía al fútbol en mi lista de los 573 segmentos de la vida que me importan un comino. Era como un callo, digamos. Así nomás, contento, hurgando por la red, me topo con semejante link. Los jugadores del Madrid hablando de cualquier tema menos fútbol. Parece que ese es el gancho que jala estupefactos a los lectores ávidos de cualquier basura que tiren sus ídolos. Pero, ¿qué les podrá gustar? ¡Oh curiosidad, madre de todos los placeres!

Ya después de las primeras líneas no podía creerlo. Casillas, el tipo a quien le llovían balones el otro día, hablando de cómo conoció su ciudad recorriéndola en metro, aquello de no sabes quién eres hasta que regresas a tu casa bajo una lluvia torrencial. ¡Casillas hablando de patafísica! Y además lee a Quevedo y Tirso de Molina. Algo así como Cortázar aprehendiendo París al caminar.Y luego Míchel Salgado, un gallego salado, con pinta de marino del siglo XVI, hablando de las olas de Vigo, los mejillones, la merienda al atardecer y su fascinación por la cultura romana, ¡romana! El tipo se leyó quién sabe cuántos libros de literatura latina y, para rematar, te explica, así como quien no quiere la cosa, que el 80% de su cultura proviene de aquellos. Hasta una cátedra terminó ofreciendo.

Pero lo secundario aquí es ¿qué harán nuestros insignes jugadores de fútbol? No es por embarrar al país pero, luego de vivir en esta nuestra asesinada democracia, empiezo a escuchar a mi demón. Hermana entidad de la que tanto persiguió el rey Midas. Yo corrijo las notas: puntos y comas como sal y pimienta. Pero sazonar apropiadamente la comida no garantiza que sea una delicia. Y así caí en la cuenta del nivel académico de Plata. Bueno, ya se aclara todo. ¿Será que Pezzarossi juega al backgamon por las noches y luego lee un libro de Cardoza? Ya me imagino al Pescado aprehendiendo la realidad luego de varias copas. Falta de metafísica. Entonces, para decirlo filosóficamente, el deporte no es una desfachatez en sí, sino más bien para sí. Pero no los imaginas jugando tenis, o nadando, quién sabe. Ah, el fútbol como problema filosófico. Tema de disertación.

Fuera prejuicios entonces, pobre deporte, no tiene la culpa. Oh, imbecilidad.

Entonces esto termina con Salgado comiendo mejillones en las playas verde lima de Vigo, Casillas viendo balones caer de la Cibeles, o el otro, el sevillano que le gusta la tauromaquia, ahí donde se aprende a ser hombre, decía Perico Romero.

Hablando de ello, recuerdo al culto arquero danés Peter Schmeichel, quien tenía una granja en Gladsaxe, al norte de Dinamarca. Cuando no jugaba al fútbol, vendía productos lácteos por cajas, él mismo ordeñaba sus vacas, y, por las tardes, quién sabe, quizá hasta leía libros de mitología escandinava. La cadencia de la anécdota.

A propósito de cadencias, a Borges le parecía raro que un hombre tan inteligente como César Menotti se empeñara en hablar de fútbol todo el día.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Lo que el cine nos dejó/recuento 2007



Por Felipe Bagur

Desafortunadamente en Guatemala tenemos algo en contra para poder apreciar cine de calidad: La comercialización de éste, que induce a las salas de cine a colocar en cartelera únicamente las que ellos saben van a tener un gran éxito taquillero, y todos sabemos que no hay relación entre esto y una buena película, esta situación incluye a los distribuidores del mercado negro. Para poder ver películas buenas queda por hacer dos cosas, encontrar un distribuidor de películas del mercado negro bueno y que sepa de cine o tener una conexión de internet para bajar las que uno guste.
Dejando a un lado esta situación voy a hablar acerca de tres de las películas de este año que desde mi perspectiva vale la pena ser vistas y que no se arrepentirán de ello. En mi lista las tres primeras son Grindhouse, es una que se encuentra dividida a su vez en dos: “Planet Terror” y “Death Proof” la primera dirigida por Robert Rodriguez y la última por Quintin Tarantino. Las otras dos serán “El Laberinto del Fauno” y “Babel”, aunque estas dos fueron estrenadas a finales del año 2006 en otros países, aquí llegaron hasta principios de este año.
Antes de empezar a hablar de estas, me gustaría mencionar aquellas que me dejaron mal al verlas y que las esperaba muy emocionado: “Harry Potter y la Orden del Fénix”(Una repetición constate de los filmes anteriores), “Apocalypto”(únicamente una película gringa ambientada en la América de la conquista, sin mayor relevancia), “El Hombre Araña 3”(Efectos especiales, diálogo pobre y la aparición de muchos personajes evitaron el desarrollo de estos o de la historia), “Los Transformers”(un derroche de efectos especiales pero un dialogo pobre y muchas veces sin sentido como ocurre en la mayoría de las películas gringas), “El Último Rey de Escocia”(Película muy ingenua con poca historia); que únicamente para entretenimiento dominical en el hogar pueden ser soportables.
De las tres que propongo empezaremos con “Babel”, película muy buena que juega con varias historias que a su vez hacen una, el mismo recurso utilizado en “Amores Perros” pero utilizando un panorama globalizador, es magistral. Partiendo de una situación en algún lugar del mundo muestra como es percibido por varias culturas, como la utiliza y manosea los medios de comunicación y los gobiernos a su favor y como puede afectarles o no a personas que residen en lugares tan distantes del globo terráqueo. Por medio de esto uno puede ver una pincelada general de la vida de cada cultura desde la japonesa, gringa, latina y árabe. De todas las que vi en este año o finales del año pasado es una de las más recomendables. De una numeración de 1 a 10, siendo 1 lo peor y 10 lo mejor, a esta le asigno un 8.
La siguiente es “El Laberinto del Fauno”, en este filme una niña pequeña se enfrenta a una realidad que no es agradable: Cambia de hogar y se enfrenta a otro completamente distinto y violenta, ella para evitar todo este sufrimiento logra evadirlo de una forma fantástica. La historia es ambientada en la España rural de la Guerra Civil del bando Franquista. En esta película Guillermo del Toro logra mezclar una realidad sangrienta de esta época y sus personajes con la imaginación de la pequeña que se enfrenta a cambios traumáticos, siendo esta la única manera de enfrentarse a ellos. Utiliza buenos efectos especiales sin olvidarse de la importancia de los diálogos. Esperaba más fantasía o surrealismo en las escenas por que eso fue lo publicitado. A esta película le asigno un 8.
GrindHouse, como dije anteriormente, se encuentra divido en dos: “Planet Terror” de Robert Rodriguez y “Death Proof” de Quintin Tarantino, ambas son un tributo con buenos resultados a los antiguos filmes de terror. Estas son recomendables únicamente para personas que les gusta el “gore” en su máxima expresión, al verla debe de tener intestinos fuertes y una mente abierta y tolerante. “Planet Terror” inicia con un anuncio publicitario de otra película de acción que ofrece sexo y violencia, logrando con ello llevarnos a un viaje a esos años del cine de terror. En esta película el director presenta un tema conocido en este tipo de cine: “muertos vivientes”, y al mezclarlo con una intención muy conocida de violencia y sangre en exceso sin sentido y malos diálogos, actuaciones y circunstancias, hacen de esta una excelente película, que no hay que dejarla de ver. A esta le asigno un 9.
“Death Proof”, es la última de esta serie de recomendaciones y la 2da. De la serie, si se puede escribir de esta manera, de GrindHouse. Dirigida por el Grandioso Quintin Tarantino, conocido por otras películas excelentes como “Perros de Reserva”, “Pull Fiction” y “Kill Bill”. En esta nos trae la historia de un asesino en serie en su vehículo, pero lo que la hace interesante es la manera magistral que la presenta, las circunstancias iniciales y el final sorpresivo, a parte del juego que hace con los diálogos y el pasar de color de blanco y negro a color, y viceversa (alguien me comentó que la banda sonora es buena). A diferencia de la anterior hay poca violencia y sangre, no digo que no exista, pero es poca relativamente o yo estoy desensibilizado con este tipo de película. A esta le asigno 9 también.
Antes de irme y fuera de las tres que me gustaron en este año, falta hablar de la película guatemalteca “VIP La Otra Casa”, que como toda segunda parte peca de ser mala, no se enfoca en una cosa, quería tomar la diferencia entre los que casi viven cómodamente dentro del presidio y los que no logran hacerlo, pero no penetrar en una realidad que existe y que disfrutan los políticos corruptos. Les faltó un toque más violento, la sentí muy suave para mi gusto y para lo que deseaban exponer. Lo notable fueron las mejores actuaciones que su predecesora (La Casa de Enfrente). Le asigno un 5.
Estas son las películas que recomiendo y que sin duda muchos coincidirán conmigo y con otros tendré grandes discrepancias, pero eso lo alegre, las similitudes y las diferencias. Esperemos que el próximo año nos traigan mejores películas para disfrutar y que los piratas empiecen a vender también películas independientes.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Álbum de recuerdos/recuento 2007


Por Jaime Moreno

A veces me pongo nostálgico y me da por recordar. Como esa vez que no sé que pasó y terminé examinando cada detalle de mi pasado en un café del centro. Ahora, por ejemplo, recuerdo la tarde en que iba con Meza y mi padre por el periférico y a la altura del puente del Incienso vimos a una muchacha de aspecto taciturno pasar sobre la baranda y lanzarse al vacío. Quizá esto es lo más impactante que me pasó en el año que termina. Claro, podría describir escenas más violentas o profundas, pero me quedo con ésta por su carácter informativo: la vida vale lo que uno quiere que valga. Sin embargo, no puedo (ni quiero, en todo caso) dejar de lado este espacio para dar a conocer lo cotidiano de muchos ciudadanos comunes como yo. En sus manos, pues, este popurrí de historias que muestran los hechos decisivos más recordados por cada uno de ellos durante 2007.

Nidia. Comenzó una relación con alguien con el que jamás pensó. Le ha ido bastante bien y está dispuesta a seguir luchando por lo que quiere, aunque eso implique sacrificios. Molina. Recuerda con cierto dejo de nostalgia lo bien que le fue en los estudios durante el primer semestre. El segundo, comenta, le fue bastante mal. Espera, en todo caso, reponerse el año entrante. Fossi. Problemas amorosos, dice. Una mujer que nunca lo aceptó y lo mucho que le afecta. Borujo. Un año de decisiones. La más difícil, sin duda, fue dejar la carrera de Medicina y comenzar un nuevo sueño en el campo de la ingeniería automotriz. El cambio, eso sí, era necesario. Paula. Este fue un año de mecánica rara para ella. Al haber terminado los estudios de Derecho, ahora se prepara para las fases de examen privado. Queda en su memoria el constante estudio que, junto a sus amigas, realizó guante todo el año en la Biblioteca Central de la USAC. Paolo. Recuerda con orgullo cómo logró aprobar una materia que se le dificultó a lo largo del año. Es, como dice, un premio a su esfuerzo. Chejo. La vida puede tener grandeza en pequeñeces. Su mayor recuerdo es la euforia sentida al salir de la sala de cine, luego de ver Transformers, la película. Carolina. Conoció, platicó y convivió con las estrellas que más admira: los integrantes de la agrupación mexicana RBD. Es uno de sus mayores recuerdos en este año y no es para menos. Sama. Dejó de lado la rutina, se armó de anhelos, compró una patineta y se puso a patinar. Este es el año que hizo algo diferente y cumplió uno de sus deseos. Ericón. Lo que este año le deja, como recuerdo más vivo, es el dolor que le causó una ruptura amorosa. Me dijo que hasta ahí no más, cuenta con tristeza. Angélica. Su abuelita dejó este mundo hace pocos días. Le afecta, cómo no. Es, en todo caso, el inicio de una nueva etapa para ella y su familia. Se repondrá, seguro. No está sola, hay gente que la quiere, la apoya y vela por ella. Es solo un paso más en este viaje; unos antes, otros después, todos terminamos partiendo algún día. Recuerdo, eso somos para mantenernos vivos. Chuky. Hace un par de semanas pudo, al fin, ver a su padre otra vez. Hacía diez años que no lo veía. Fátima. Los buses equivocados, las palabras no entendidas, perderse en una ciudad extraña por intentar conocer un poco. Todo trae para ella un recuerdo único: Rusia. Chipi. El recuerdo que busca aún no ha sucedido. Aunque lo tiene claro en la mente: de este año recordará la Navidad porque sus primas vendrán a pasarla con su familia. Manola. Este año es inolvidable para ella porque realizó sus prácticas médicas en el Hospital. Está por terminar la carrera de Medicina y lleva guardados excelentes momentos de esta etapa.

Pude escribir sobre temas políticos, sociales o religiosos. Lo intenté, no lo niego. Al final descubrí que, más que de acontecimientos decisivos y trascendentales, el mundo está hecho de esos pequeños recuerdos anónimos de cada uno de sus habitantes. A mí, este año me dejó el haber conocido a una niña muy especial, el casi concluir la Universidad y las puertas abiertas a una nueva etapa laboral. Es, para mí, lo digo de recordar. ¿A dónde nos llevará lo hecho este año? Quién sabe. Espero estar el próximo para contárselos.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Cultural/Colloquium - Recuento 2007-



Por Rodrigo Pérez Nieves


La combinación de los excelentes recursos naturales con los valores espirituales de su gente me ha hecho pensar en Guatemala, más de una vez, como el mejor país del mundo para vivir. Pero por alguna razón no puedo disfrutar todos esos aspectos positivos plenamente. En el país se vive un constante clima negativo y pesimista. Somos un pueblo divertido, pero no alegre. Desempleo, pobreza, protestas, falta de oportunidades son algunos de los factores que motivan nuestro ánimo alicaído. Y en los últimos años, se ha agigantado en mi alma un sentimiento de angustia. Llego a sentir que todo está completamente arruinado. Resido en Quetzaltenango y veo tristeza en los rostros de la gente. Siento pesadumbre e impotencia. Impotencia. Ésa es la palabra. Peor aún, por momentos se me va la esperanza.
La depresión colectiva que atraviesa el pueblo no se debe sólo a la erosión del poder adquisitivo individual sino que es magnificada por la desilusión de ver, una vez más, cómo se nos escapa el futuro de nuestros hijos de las manos. No podemos entender por qué la cultura se convierte en algo inalcanzable como quien escala una montaña resbalosa, volvemos siempre a la base. Se va debilitando en nuestra mente la certeza de que alguna vez llegaremos a la cima. Son éstos los momentos en que nuestros ánimos viran dramáticamente hacia el otro extremo. Nos preguntamos si no estaremos condenados a ser un mediocre país tercermundista para siempre.
En muchas oportunidades los hechos superan mi capacidad de entendimiento. Me doy cuenta de que tenemos problemas y no siempre entiendo por qué. Me paso horas pensando y tratando de encontrar las causas de nuestros males. Mi razonamiento empieza por la economía, pasa por la clase política, sigue por la gente que elige a los políticos, entonces pienso en la cultura, y vuelvo a la política y la economía. Mis pensamientos se hacen circulares al punto que enloquezco. Entonces freno. Y me pongo a leer y escuchar a "los que saben". Y no sé a quien creerle. Pienso que todos tienen razón. ¿Por qué será que tantas explicaciones diferentes del mismo problema pueden parecer ciertas? ¡Y con tanta contundencia! En el medio de mis esfuerzos mentales llego a pensar que la verdad no existe. Que todo es relativo. Que depende de donde se lo mire. Pero en el fondo se que no es así. Sé que la verdad existe.
Ya lo dijo Pierre Bordieu :"Me dirijo aquí a todos aquellos que conciben la cultura no como un patrimonio, cultura muerta a la que se rinde culto obligado de una devoción ritual, ni como instrumento de dominación y de distinción, cultura bastión y Bastilla, que se opone a los bárbaros de dentro y de fuera, a menudo los mismos, hoy en día, para los nuevos defensores de occidente, sino como instrumento de libertad que supone la libertad, como modus operandi que permite la superación permanente del opus operatum, de la cultura cosa, y cerrada. Esos me concederán, espero, el derecho que me concedo aquí de apelar a esta encarnación moderna del poder crítico de los intelectuales que podría ser un intelectual colectivo capaz de hacer entender un discurso de libertad, al no conocer más límite que las imposiciones y los controles que cada artista, cada escritor y cada científico, pertrechado con todo lo acumulado adquirido por sus predecesores, se impone a sí mismo y a todos los demás.

Estoy seguro que compartimos el mismo sueño de una ciudad mejor para todos los quezaltecos. Creo en la ética del hacer. En la pasión del hacer para la gente. Creo en la emoción que genera construir, resolver, dejar una huella que vive más allá de uno.

Propuestas

- Reactivación de la actividad cultural en la ciudad: la creación de la “Cultura Itinerante” para reforzar la presencia cultural en la geografía zonal (o barrial) de la Ciudad, sumada a la ya existente red de centros culturales en la zona central de la ciudad. El fortalecimiento de las instituciones territoriales encuentra en el Programa “Apoyemos la Cultura En mi barrio” una herramienta fundamental.

- Generación de espacios para la exhibición de nuevas tendencias artísticas, o remodelar los espacios existentes como la Zona Militar 17-15 (Perdón, pero no ha perdido su estampa y su macabra historia), salón Mayor de la Municipalidad, apoyo a entidades con espacios físicos como Plaza de la Marimba (abandonada totalmente), Salón Baeza y Casa de la Serpiente, necesarios para cobijar nuevas expresiones que no tienen cabida en los espacios, parques o salas tradicionales.

- Es URGENTE un cambio estructural de la Casa de la Cultura, empezando por el Responsable actual para lograr un fortalecimiento de una política patrimonial, fundamentalmente, en su gran capacidad de generar productos turísticos y circuitos o intervenciones en el espacio urbano: con la creación municipal de la Subsecretaría de Patrimonio para otorgarle verdadera identidad al Centro Histórico de la Ciudad, y trabajar intensamente con los habitantes de la zona (vecinos, comerciantes, empresarios).

- La adquisición de documentos históricos es otras de las apuestas para incrementar el patrimonio cultural de la Ciudad. Historiadores o cronistas coordinados por la nueva estructura de la Casa de la Cultura y municipalidad asesorando a los vecinos en aquellas intervenciones edilicias y propuestas, destinadas a sus barrios de una política de concientización acerca de la importancia del patrimonio cultural como son los documentos históricos.

- Integración de los medios de comunicación, hoy no puede pensarse una política cultural sin una vinculación con los medios. En poco tiempo se podrá ver en las pantallas, páginas de los periódicos, radio, una señal cultural de la Ciudad.

Adendum

Paralelamente, el complejo entramado del campo cultural en la ciudad, sus instancias de producción, circulación y consumo, la reconfiguración de los mercados culturales en el ámbito global, así como el impacto de las nuevas tecnologías y de las industrias culturales en la constitución de los imaginarios sociales, requieren de un Concejo Municipal atento que, lejos de competir con el mercado, funcione como garantía de equilibrio y articulación.
Quetzaltenango, como todos sabemos, necesita de un espacio de reflexión, proyección y planificación que no se contamine con lo coyuntural del día a día. La ciudad debe aplicar un dinamismo que sólo es viable desde la certeza de la planificación, la estrategia y la sustentabilidad. Esa trilogía constituye el único pasaje realista al futuro, con todas las potencialidades que este albergue. La propuestas son elementos ideados para acceder a ese futuro e instalarse en el nuevo destino que Quetzaltenango merece y empieza a alcanzar.