jueves, 14 de febrero de 2008

Amor eterno


Por Felipe Bagur


Un suspiro fuerte y profundo indicó que habían terminado de hacer el amor y que lo había disfrutado lo suficiente, entonces Mario se quitó de encima y acarició con suavidad el rostro de Sara, estampando también en su mejilla un apasionado beso.
— ¿Lo disfrutaste amor? — Preguntó Mario.
Sara siempre había odiado esa pregunta pero la soportaba por la idea central que llevaba ésta; Mario pensaba que el mejor amante no era aquel que hacía que su pareja disfrutara, sino aquel que lograba que ambos disfrutaran.
—Yo también —Interrumpió Mario—, fue como la primera vez que lo hicimos ¿Lo recuerdas?...— Hizo una pequeña pausa mientras de su cabeza bajaban todas las imágenes y sensaciones de esa ocasión, y que las mantenía en el recuerdo.
—No sabíamos que hacer, ni tú ni yo nos animábamos a decir lo que deseábamos con todas nuestras ansias, hasta que aquella noche sin cruzar palabras nos acariciarnos y terminamos en el suelo alfombrado de tu sala ¿Recuerdas esa sensación? Después continuamos haciéndolo a escondidas, eso le daba una sensación de mayor trascendencia a nuestra relación, tan peculiar en estos tiempos. — Dejó de hablar, mientras tragaba saliva, una felicidad se expresó en sus labios y en todo su rostro, entonces abrazó a Sara con mucha fuerza como queriendo retenerla de una eminente marcha futura.
—Después nos vino aquella pequeña sorpresa, estabas embarazada y decidimos contarle a nuestros padres. ¿Recuerdas cuando ellos hablaban en la sala? Fue emocionante, mientras ellos discutían en aquel sitio sobre nuestro futuro, nosotros decidimos continuar nuestra aventura detrás de la puerta haciendo el amor como locos, como la primera vez, fue encantador. ¡Cómo olvidar esa parte de nuestra vida! Al poco tiempo nos casamos y durante esos meses que vivimos juntos nos comprendimos mejor e hicimos el amor en todas las partes de la pequeña casa que logramos alquilar con el mísero sueldo que recibía de la empresa de tú padre, pero fue el período más apacible de nuestra vida, el más hermoso... —Enmudeció por un instante cuando sus pensamientos se rodearon de fantasmas pasados, suficientes para cambiar su expresión de una alegre nostalgia a una de tristeza que lo hundió completamente e inundó el ambiente— ...Posteriormente…— empezó con una voz temblorosa y difícil de entender—, tú desapareciste repentinamente sin decirme nada, sin dejar un rastro, nada... — Sus ojos se humedecieron rápidamente.
—Fue espantoso, toda la vida cambió sorpresivamente para mí... te busqué por todas partes y pregunté por ti a todo mundo, pero fue en vano. Constantemente me dirigía a tu casa para encontrarte, pero tus padres me echaban de ella diciéndome que no regresarías nunca..., pero ¿sabes? Algo dentro de mí presentía que tarde o temprano te encontraría. — Hizo nuevamente una pausa recuperándose de su despreciable recuerdo.
—Durante tu ausencia me transformé en los más miserable, anduve en los lugares más despreciables que pudieras imaginar, me hice un hijueputa sin remedio… — En su voz entrecortada era notable el peso doloroso del recuerdo —, …no sabía más qué hacer, caminaba en la noche, y me alimentaba de la mierda y la escoria existente en los basureros de la ciudad e intentaba hacer cualquier cosa con el objetivo de obtener algún dato tuyo dentro de mis pesadillas y delirios... — Rió espontáneamente rompiendo el silencio que se había formado con aquella confesión —, increíblemente... No lo creerás, pero tuve una iluminación que me indicaba en qué lugar te encontrabas, entonces decidí emprender una búsqueda hasta encontrarte. Cuando hallé el lugar toqué a la puerta desesperadamente hasta que vi tus manos, después tu rostro y, por último, todo tu cuerpo — En su cara se dibujó una excitación enfermiza —, fue en ese momento cuando tú me reconociste inmediatamente; es emocionante ¿No lo crees? saliste y me abrazaste con todas tus fuerzas, nos besamos durante un gran lapso y nos fundimos nuevamente haciendo el amor, como aquella primera vez... —– Se detuvo para inspirar y expirar repetidamente, tragó un poco de saliva para refrescar su boca seca por la conversación, en todo su cuerpo era notable el entusiasmo que manejaba por estar nuevamente junto a Sara.
— ¿Sabes?, Te quiero tanto hoy... — Mario inició nuevamente la conversación, mientras su mano derecha llena de lodo acariciaba la cuenca vacía del ojo de su amada y sus labios besaban suave, pero profundamente, los labios secos y pútridos de Sara.

3 comentarios:

José Gerardo dijo...

Este cuento ha sido una grata sorpresa para mi curiosidad de lector de blogs. Felicitaciones para Felipe y para la revista Luna Park.

María del Pilar dijo...

Me gusta el cuento sobre todo el final, es inesperado y macabro.

Anónimo dijo...

yo difiero totalmente de los buenos comentarios, no sé si publiquen este pero si lo hacen...eee...bueno yo diría que no es un buen cuento.
1. Narración trillada
2.Cursi
3. Elelmento sorpresa...cualquiera lo usa....ya no es sorpresa.